BlogEspiritualidadInfundiendo conciencia dentro de las células del cuerpo

Infundiendo conciencia dentro de las células del cuerpo

El cuerpo es capaz de progresar y poco a poco puede aprender a hacer lo que antes no podía hacer. Pero su capacidad de progreso es mucho más lenta que su deseo vital y que la voluntad mental de progreso. Si el vital y la mente se hacen dueños de la acción, abruman al cuerpo, destruyen su equilibrio y perturban su salud. Por consiguiente, hay que ser paciente y seguir el ritmo del cuerpo, que es más racional y sabe lo que puede o no puede hacer. Naturalmente, algunos cuerpos son tamásicos y tienen necesidad de un estímulo para progresar.

 

A través de un trabajo metódico uno puede infundir conciencia y la presencial espiritual dentro de las células del cuerpo. La Madre del Yoga Integral nos dice que este trabajo toma tiempo, pero que si se hace metódica, gradual y conscientemente se producen  efectos de transformación, para lo cual hay que preparar el terreno.

Suponiendo que como resultado de una u otra enfermedad, hay un dolor en un punto específico. En ese momento todo dependerá del enfoque y la tendencia más familiar para usted, pero podemos dar un ejemplo. Si está con dolor, un gran dolor y está sufriendo muchísimo.

 

Primer punto: No le dé protagonismo al dolor, diciéndose a usted mismo, “¡Oh, cómo me duele, oh, este dolor es insoportable, oh, está empeorando cada vez más, no seré capaz de soportarlo!”,etc. Entre más piense y sienta usted de esta forma, entre más atención concentre en él, más se incrementará el dolor. Entonces, el primer punto es controlarse suficientemente a sí mismo para evitar hacer eso.

Segundo punto: Concéntrese, quédese quieto y traiga dentro de usted cierta paz —puede ser paz mental, paz vital, paz psíquica, cada una de ellas tiene diferentes valores y cualidades, esto es una cuestión individual—, trate de realizar en usted un estado de paz o procure el contacto para entrar dentro de una conciencia que contenga una fuerza de paz y desde ahí diríjala con mucha calma, muy lentamente, pero con mucha persistencia, hacia el lugar donde el dolor está más acentuado.

Esto no siempre es suficiente. Pero, si mediante la ampliación de este movimiento, por aspi- ración y concentración, se puede añadir una formación mental con un poco de vida en ella —no solo frío, sino con un poco de vida en ella—, en la que la única realidad sea la Realidad Divina y todas las células de este cuerpo sean más o menos una expresión deformada de esta realidad divina —hay una única Realidad, la Divina,  y nuestro cuerpo es más o menos la expresión deformada de esta única realidad— si se puede traer a las células del cuerpo la conciencia de esta única Realidad, todos los desórdenes deben, necesariamente, terminar.

Si a esto se puede adicionar un movimiento de completa y confiada entrega a la Gracia, estoy segura de que en tan solo cinco minutos el sufrimiento desaparecerá. The Mother, CWM, vol. 8, p. 212-14

Se puede intentar y no tener éxito. Pero se debe intentarlo una vez más y una vez más, hasta conseguirlo. Si se hacen estas tres cosas al mismo tiempo, no hay dolor que pueda resistir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Abrir chat
Hola, ¿necesitas ayuda?